
Artículo escrito por Andrés Sepúlveda investigador autodidacta en Paleontología
Recientemente una publicación de la herpetólogo brasileña Lilian Giménez Giugliano arrojó nuevos datos que prueban la antigüedad del género de lagarto Callopistes “liguana”. Existen 2 especies en Sudamérica, una en Perú (Callopistes fluviopunctatus) y otra en Chile (Callopistes palluma).
A pesar de que no se cuenta con registro fósil, el estudio del ADN mitocondrial aclaró la divergencia temprana de Callopistes con respecto a otros miembros de la familia de reptiles teiidae, sugiriendo una antigua distribución del género a lo largo de Sudamérica durante el período Paleoceno hace 60 millones de años, algo inesperado pues se suponía que este género habría derivado recientemente de otro"tupinambis" presente en el continente. El reciente descubrimiento lo coloca ahora como el género más antuguo de la familia teiidae. En un fenómeno de vicarianza,tras su extinción en casi todo el continente, quedó relegado el género a Chile y el sur del Perú. Ambas especies antes mencionadas, abrían tomado caminos separados de evolución durante el Oligoceno hace unos 38 MA "lo que además rechaza la hipótesis de una distribución tardía de la especie peruviana en nuestro territorio originando la especie Chilena".
No es nuevo en Chile el descubrimiento de que algunas especies Chilenas contrastan notablemente con las existentes en el resto de Sudamérica, mismo caso es el del monito de monte, la rana caudiververa, rincholestes,la culebra de cola corta y muchos invertebrados y plantas.
La familia teiidae se origina en Norteamérica hace unos 100 millones de años, han sido descubierto otros restos fósiles en mongolia. Se supone que en algún momento del cretácico, logró pasar desde Norteamérica a Sudamérica conquistando con éxito el continente, luego múltiples barreras geográficas como el antiguo mar interior brasileño y los andes determinaron su evolución.
Reflexionando sobre este importante acercamiento de Gimenez Giugliano, exhaustivas prospecciones futuras en la formación geológica coyamachalí ,alrededores de las termas del flaco o las cumbres de la reserva nacional río clarillo, podrían otorgar la prueba paleontológica determinante. Curiosamente han aparecido fósiles en Argentina de tupinambis, otro género de la familia teiidae pero no se a confirmado aún el hayazgo de callopistes para estas formaciones geológicas, mas aun teniendo en cuenta la larga lista de especies fósiles del país trasandino. Enigmática es su grán capacidad de adaptación como género a diversos ambientes y climas,en efecto durante la mayor parte del terciario nuestro país estuvo sometido a regímenes subtropicales y de selva húmeda.
Nuestra especie, callopistes palluma representa un caso especial de supervivencia y es quizás un fósil viviente, evidencia de un pasado diferente. Es posible que su presencia en el territorio se deba tanto a la variedad de nichos ecológicos como a la existencia de los Andes. La especie se encuentra en estado de conservación "vulnerable". Andrés Sepúlveda me he dedicado a investigar algunos asuntos paleontológicos







Nada mas andres,iguana se escribe sin h...todo lo semas bien,saludos.