Una buena dieta y ejercicio recreativo nos hacen más inteligentes

Enviado por Salvador Defor el 07/12/2010 a las 14:46

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El conocimiento milenario que liga la buena dieta con una mente sana está siendo re valorado en la actualidad gracias a estudios nutricionales, que están indagando el efecto de ciertas comidas en el funcionamiento cognitivo de nuestro cerebro. “Mente sana en cuerpo sano”, tal como decían los griegos, parece tomar una importancia relevante en estos días, en que múltiples enfermedades y desórdenes están siendo provocados por una deficiente alimentación y la falta de actividad física.

Este fue el tema de la conferencia que realizó el Dr. Fernando Gómez Pinilla de la School of Medicine of the University of California (UCLA) en el marco del Simposio internacional: “Mechanisms of Neuroplasticity: A view from an aged synapse” que se desarrolló durante el 24 y el 26 de noviembre en la Universidad de Valparaíso.

El Dr. Gómez, chileno radicado en EEUU, ha estudiado la relación dieta-cerebro hace décadas. El año 2008 Gómez publicó en la revista Nature el paper titulado Brain foods: the effects of nutrients on brain function en donde reportó más de 160 estudios sobre cómo afectan diferentes alimentos el funcionamiento del cerebro.

Las conclusiones son claras: una dieta compuesta por vegetales, frutas, antioxidantes, omega 3 (pescado), vitaminas B, C, D, E, entre otros elementos, produce beneficios en las habilidades cognitivas y protege al cerebro del envejecimiento. Vea artículo publicado en The Economist

Por ejemplo: los ácidos Omega 3, presentes abundantemente en el aceite de pescado aportan mejoras en nuestras capacidades de aprendizaje y memoria. Es más, ayudan a combatir desórdenes psiquiátricos y sicológicos como la depresión, desorden bipolar, esquizofrenia, demencia, entre otros.

Y tal como se decía en la antigüedad “mens sana in corpore sano", los beneficios de realizar actividad física es fundamental para la buena salud de nuestro cerebro. Pero cuidado, lo ideal es hacer una actividad física en donde usemos la inteligencia, socialicemos y la pasemos bien.

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“Por ejemplo, existe la hipótesis que el sedentarismo es un factor de riesgo para desarrollar la enfermedad de Alzheimer. Se sabe que haciendo ejercicio, se reduce el riesgo de desarrollar Alzheimer y otras enfermedades degenerativas, además de otras que tienen que ver con las emociones, dado que hoy en día se sabe que la falta de ejercicio está relacionada con la depresión y trastornos bipolares”, puntualiza Gómez-Pinilla.

Un caso muy conocido a nivel mundial en cuanto a gozar de buena salud a causa de la dieta y el ejercicio es lo que ocurre en la prefectura de Okinawua, al sur de Japón. Allí la población presenta una longevidad y salud de las más altas del mundo, así como bajos niveles de enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes y desórdenes psiquiátricos y sicológicos.

La causa: en Okinawua se alimentan básicamente de pescado y algas, así como muchos vegetales y actividad física; incluso a muchos de sus longevos habitantes, es común apreciarlos en parques, calles y playas realizando múltiples actividades recreativo-deportivas.

Como podemos apreciar, los beneficios de una dieta saludable y de hacer ejercicios constantemente, nos pueden ayudar para mantener una buena calidad de vida, especialmente en nuestra vejez.

 

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